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- Corría 1996 y yo recién había regresado a Temuco, el cambio campo-ciudad no era fácil, la adaptación se hacía difícil pero tenía una vía de escape, los quince minutos de cada recreo eran el primer y segundo tiempo de un partido a muerte, jugaban los buenos versus los malos, y yo como recién llegado era el nuevo refuerzo de los malos. En los tres años anteriores aunque los malos eran mas, nunca habían logrado ganar a los buenos. Es en el día de hoy en que recuerdo nitidamente la tarde en que increíblemente aguantamos el 0-0 en el primer recreo, los malos cruzamos las miradas de manera cómplice antes de que terminara la clase previa al segundo tiempo.
- El complemento fue tenso, los buenos se desesperaron y en un corner se fueron con todo a buscar el 1-0 de la gloria tantas veces repetida. Entonces la pelota dio un rebote para salir del área, ahí no mas la agarre y empecé a correr contra el arco rival, me saqué al chico Acevedo que no tenía mucho talento pero era amigo de los buenos y jugaba por ellos, seguí corriendo como si se me fuera la vida en esa pelota, cuando ya había atravesado casi toda la cancha levanté la cabeza para ver que solo me quedaba el arquero para la satisfacción, amagué a patear ante su salida pero preferí eludirlo, el sueño del pibe como decía mi papá, y definí con un toque sutil de zurda que se metió delicadamente al lado del montón de piedras que hacía las veces de palo.
- Cuando me dí cuenta que había sido gol, corrí como loco gritándolo por entre los rivales que me miraban atónitos, antes de que el resto de los malos llegaran a abrazarme, puse una rodilla en el suelo, agaché la cabeza, empuñé una mano y levanté el índice de la otra hacia el cielo. Celebré como mi ídolo, hice el mismo gesto matador, la hazaña lo merecía. En medio de la celebración sonó la campana y los malos nos fuimos felices, saltando, desbordantes de júbilo, por un día éramos los mejores. Al día siguiente los buenos me dijeron que empezaría a jugar para ellos, pero me negué, los partidos empezaron a ser mucho mas sabrosos y mis goles ahora estarían acompañados por el festejo patentado por José Marcelo.
1 aportes.:
El señor que fue el mejor debutante en lal iga italiana, haciendo 23 goles en su primer año.
que en 15 años de carrera ganó 16 títulos
blablabla
http://www.corriere.it/ultima_ora/notizie.jsp?id={4BD5DA14-3165-4D38-ACE0-AFCECC176CC0}
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