martes, marzo 17, 2009

Manos de tijera.

  • Hoy decidí que me cortaría el pelo, después de clases tomé mi mochila inusualmente pesada por culpa de Luciano Parejo y el germen de mi afán administrativista. Me dirigí hasta la peluquería que me ha adoptado desde que llegué a Valdivia y en el camino pensé las indicaciones que le daría al profesional del estilo que hace las veces de cortador de pelo, instrucciones que generalmente no suelo expresar con claridad (al menos a esa conclusión he llegado tras la repetida comparación de la imagen preconcebida del retrato y la posterior puesta en práctica hecha por el manos de tijera).
  • Llegué al recinto en que conviven señoras empingorotadas, hombres sin demasiado interés en el resultado y revistas de papel couché amarillentas que se desordenan mientras avanza la jornada. La tienda de ilusiones estéticas que desde la calle no parece peluquería y a la que nadie llegaría de buenas a primeras sin las indicaciones de un fervoroso cliente de esos que llevan años sometidos a los mismos dedos y son feligreses del lugar, estaba abierta y con todas las luces encendidas.
  • Abrí la puerta y el peluquero me dice : "estoy cerrando, pero te puedo dar hora para mañana", me dio hora como si se tratara de un psiquiatra o un cardiólogo. No pongo en duda que un corte de pelo pueda hacer bien para la mente o el corazón, pero de ahí a dar hora es como mucho no. Me fui del lugar con una mezcla de risa y fastidio, pensando seriamente en la necesidad de cambiar de peluquero.

3 aportes.:

Anónimo dijo...

XD
Y con la falta q te hace el corte de pelo!! =P

Tobal dijo...

por lo que cobra podrías ir a casi cualquier otra peluquería

eso de las horas es práctico si se respetan...

Maite dijo...

Uhm...
Ta bien poh, si el pobre está tapado en pega, obvio que necesita dar hora xD!!

A mí me corta el pelo mi suegri, un poco las puntas cada luna creciente... Pa que se me arregle la cagaíta que tenía jajaja...

Oye, y empieza a buscar las cosas simples de la vida, ya es hora yapoh :P