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- Hoy decidí que me cortaría el pelo, después de clases tomé mi mochila inusualmente pesada por culpa de Luciano Parejo y el germen de mi afán administrativista. Me dirigí hasta la peluquería que me ha adoptado desde que llegué a Valdivia y en el camino pensé las indicaciones que le daría al profesional del estilo que hace las veces de cortador de pelo, instrucciones que generalmente no suelo expresar con claridad (al menos a esa conclusión he llegado tras la repetida comparación de la imagen preconcebida del retrato y la posterior puesta en práctica hecha por el manos de tijera).
- Llegué al recinto en que conviven señoras empingorotadas, hombres sin demasiado interés en el resultado y revistas de papel couché amarillentas que se desordenan mientras avanza la jornada. La tienda de ilusiones estéticas que desde la calle no parece peluquería y a la que nadie llegaría de buenas a primeras sin las indicaciones de un fervoroso cliente de esos que llevan años sometidos a los mismos dedos y son feligreses del lugar, estaba abierta y con todas las luces encendidas.
- Abrí la puerta y el peluquero me dice : "estoy cerrando, pero te puedo dar hora para mañana", me dio hora como si se tratara de un psiquiatra o un cardiólogo. No pongo en duda que un corte de pelo pueda hacer bien para la mente o el corazón, pero de ahí a dar hora es como mucho no. Me fui del lugar con una mezcla de risa y fastidio, pensando seriamente en la necesidad de cambiar de peluquero.
3 aportes.:
XD
Y con la falta q te hace el corte de pelo!! =P
por lo que cobra podrías ir a casi cualquier otra peluquería
eso de las horas es práctico si se respetan...
Uhm...
Ta bien poh, si el pobre está tapado en pega, obvio que necesita dar hora xD!!
A mí me corta el pelo mi suegri, un poco las puntas cada luna creciente... Pa que se me arregle la cagaíta que tenía jajaja...
Oye, y empieza a buscar las cosas simples de la vida, ya es hora yapoh :P
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